UN NUEVO ESCLAVO A TUS PIES MI MADAME

Soy turista, me fascina viajar, conocer nuevos lugares, sitios, personas, y por supuesto, experimentar nuevas sensaciones... comer comidas nuevas, ver personas de diferentes razas, animales exóticos, lugares paradisíacos, y obvio, probar el sexo en esas culturas.. En fin, me encanta ser todo terreno. Esta vez estuve en Italia, Oh!!!! Bella Italia... Sitios, paisajes, personas... Y sí, como todo turista, me llegó la idea de ir a un sitio fuera de lo común, y ver qué podía descubrir. Vi una publicidad en la red y exactamente una fotografía captó mi atención: Una hermosísima mujer, de piel blanca e impecable, vestida de negro, en su cabeza traía un par de cuernos increíbles, me recordó aquella película, y pensé: Sí, hermosa y maléfica!!! Quién será? Se robó en un abrir y cerrar de ojos mi atención y mi deseo. Esa misma noche me presenté al lugar, un club de lo más particular, algo oscuro en cuanto a la tipología, pero sí, buscaba exactamente eso, algo diferente... Logré entrar, veía personas con vestimentas particulares, exquisitas, provocantes, sexy vestidos de cuero, látex, pieles... Fu´a la barra, pedí la mejor bebida, menos mal hablaban mi idioma, había esa noche un show único y de gran expectativa de parte de todos... Eran aproximadamente las 12 de la noche, hubo un silencio acompañado de un apagar de luces... De pronto, la ví allí, sobre una tarima, ese monumento, se me erizó la piel al ver esa exótica mujer de aspecto tan elegante, bella, y agresiva a la vez... Tenía un acento en su voz que me excitó, no sé porqué... Enseguida le pregunté al barman y me dijo: Mira el espectáculo, luego, si quieres, dime y te hago estar en sus manos!!! Al darme esa posibilidad, tuve que tomarme un trago seco, uff... estaba emocionado, encendido, a millón... Comenzó el show y trajeron a un chico en una caja trans recuerdo ver cómo lo dominaba, le hacía sumirse, lo sujetaba de una correa y un bozal, encadenado... se veía trastornado pero excitado, feliz... No... No podía más, enseguida hablé y le dije que hacía todo por estar allí... Había un protocolo que me salté, en fin, me prepararon, me vestí de látex, tenía el trasero al descubierto, unas correas entrecruzadas en mi pecho, una máscara, y una cadena con la que me amarraron las manos hacia atrás de las espalda... estaba nervioso, me llevaron, la tenía en frente a mí, no sé que pasó, verla frente a mí me hizo venir enseguida una potente erección... Ella no parecía sorprendida, se notaba la malicia en sus ojos para divertirse conmigo.. Pudo notar que estaba excitado, y comenzó a frustrarme suavemente, en la espalda, en las nalgas, me halaba por la cadena de una manera suave pero a la vez decidida, me susurraba cosas al oído, pude oler su perfume... me excité aún más... comenzó luego a darme órdenes, desde besarle los pies, hasta dejarme morder suavemente, luego me frustraba más fuerte, me movía con sus cadenas, me preguntaba si me gustaba, la sentía llena de furia y a la vez dulzura, era algo mágico... no sé explicarlo... me colocó en un aparato parecido a una X, jugaba conmigo, disfrutaba de mi erección al tiempo que me regañaba, pero me encantaba... me apretaba el pecho, los brazos, las piernas, con sus manos hacía esos juegos extraños de poder, me agarraba la cabeza, el cabello... me seguía susurrando, no podía verla porque tenía mis ojos tapados con una cinta, la escuchaba, la sentía, la olía, pensaba que en algún momento iba a explotar de tanto tiempo que tenía el pene erecto... sudaba... respiraba, era como hacer el sexo, hacer el amor y a la vez hacer deporte... Una sensación exquisita... sentía que sí ella quería hacer lo que diera la gana conmigo, la dejaría en total libertad, era suyo, me había dominado hasta en pensamiento... En fin, finalizó el show... Todos estaban en un silencio ensordecedor... No lo pude evitar, tuve que masturbarme en el lockroom, fué impresionante la cantidad de semen, me sentí tan relajado, como si hubiese sacado una gran presión que traía dentro... Uff... sentía que respiraba... Volví a la barra, lleno de felicitaciones, de tragos gratis, de brindis, había sido un novicio en manos de aquella Madame señora de la noche... No la pude volver a ver para despedirme, pero cada vez que deseo sacar esas presiones cotidianas, veo su foto, me coloco una banda sobre los ojos, me tiro en mi cama, y me masturbo, esperando un día volver a ese lugar de Italia donde fuí el esclavo mas fiel y feliz....

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